La batalla equivocada

«La odontología es cara porque los materiales que utilizamos son caros»; frase que oigo muy a menudo, tal vez para hacérselo más fácil de entender a nuestros pacientes. Hasta la hemos cogido como eslogan de nuestra bandera.

¿Os habéis puesto a pensar los costes directos de una endodoncia? Si sumamos anestesia, dique, hipoclorito, limas, papel, gutapercha y cemento, tal vez nos daríamos cuenta del escaso coste directo de una endodoncia. Si nuestros pacientes (y algunos compañeros también me he encontrado) hicieran esta suma muchos podrían pensar: «¡Vaya con el dentista, la de pasta que gana con una endodoncia!». Así es como piensa la inmensa mayoría, es el pensamiento fácil.

En ningún momento se les ha pasado por la cabeza los costes indirectos, tales como los sueldos del personal y sus impuestos, el coste de luz, agua, recogida de residuos especiales, amortización del amplio catálogo de instrumental y maquinaria necesaria para realizar una endodoncia contemporánea, y un larguísimo etcétera, del que seguro se me olvida algo, así que paro de contar.

Aún así, con esto todavía habría margen de beneficio en un tratamiento de conductos, siempre y cuando no tuviera un precio «gancho«, con posterior poste y corona, a sabiendas o no de que no está indicado en todos los casos. Lo importante es que si no se saca el dinero por un sitio, se saca por otro, y así entre otras cosas hemos llegado a esta situación.

Y me dejo para el final, lo que para mí es lo que tiene más coste, el TIEMPO, pero no solamente el tiempo necesario para realizar una endodoncia, porque si lo vemos así, más rentable es hacer la extracción e implante, y así pasa lo que pasa, que a veces me siento nadando contracorriente, no sólo frente a pacientes, sino también frente a compañeros de profesión. En ocasiones me siento delante del paciente como un púgil dialéctico, intentándolo doblegar frente a algo que ya ha oído de otros compañeros, y sin todavía comenzar el tratamiento de conductos ya estoy cansado.

No, me refiero al tiempo que has necesitado para ser profesionalmente hablando lo que eres en la actualidad, de eso trata esta entrada.

¿Cuántas horas de estudio has tenido que dedicarle?. No las sumes, un sentimiento te invadirá y te deprimirás.

¿Cuántos fines de semana has tenido que emplear para viajar y asistir para recibir tu formación?. Muchos amigos tuyos estaban de juerga en ese momento.

¿Piensas que ya has terminado de estudiar y ya puedes dedicarte a recoger resultados?. Ya sabes la respuesta, porque somos tantos que hay que competir, y ganará a priori el mejor formado. Tendrás que seguir leyendo artículos y asistir a cursos de actualización durante toda tu vida profesional, muchos de ellos fuera de tu localidad, reencontrándote con amigos, pero dejando de lado a tu familia.

¿Todavía sigues pensando que la odontología es cara sólo porque los materiales son caros?. Yo no, y si lo piensas y lo dices, podrás convencer, sino todo lo que digas sonará a mentira.

«La vida es como un viaje sin meta. Lo que cuenta es el camino. » – Isabel Allende

marzo 1, 2015

2 responses on "La batalla equivocada"

  1. Totalmente de acuerdo contigo Alejandro. Esfuerzo, constancia y pasión por la Endodoncia es lo que hace falta para que dentro de muchos años nos acordemos para bien de este post. Un saludo desde Cádiz. Eres un ejemplo a seguir.

    • Hola Rafa! En primer lugar, agradecer tu participación, esto es lo que necesitamos, gente involucrada y apasionada con la endodoncia, aquí, en las redes sociales, en tu clínica, en las reuniones de congresos, cursos,… Hay que hacer llegar nuestra reivindicación a todos los sitios, sin pensar demasiado, sólo expresando lo que sientes, porque la pasión trasciende y no necesita un método.

      Desde hace tiempo tome una decisión de no entrar a competir en la liga de franquicias, aseguradoras y demás compañeros, en los que lo que primaba era conseguir rentabilidad a toda costa, preferí entrar a competir en la liga de la excelencia (en la que se que estás tú, se bienvenido!).

      El tiempo nos dará o no la razón de si hemos acertado, pero había que tomar una decisión, y ésta fue la mía, a pesar de estar en un pueblo pequeño, con una tasa de desempleo y de pensionistas altísima.

      Todas las noches duermo tranquilo, sabiendo que estoy haciendo lo correcto para mis pacientes, y ese sentimiento de ansiedad ahora está en paz gracias a esta decisión de hacer las cosas bien, de diferenciarme, de ser único,… ese es mi objetivo.

      Honestamente, no pretendo ser ejemplo de nadie, sólo de mí mismo y sentirme cada día más orgulloso de eso.

      Me alegro que estés en la misma liga que yo!

      Un abrazo!

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