Muévete

Este es el primero de los artículos que voy a escribir sobre ergonomía en endodoncia.

Según la R.A.E (Real Academía Española), la ergonomía se dedica al estudio de los datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de adaptación entre el hombre y la máquina.

Nos dedicamos toda nuestra vida a cuidar de la salud bucodental de nuestros pacientes, pero….. ¿quién cuida de nuestra salud por tratarles a ellos?.

Esta pregunta me la hice cuando después de la universidad y de haber trabajado para otros, decidí montar mi clínica con mi cuñada. Fue tal el trabajo realizado tal vez, que empezaron a aparecer dolores de espalda, cuello, cefaleas…., sabía que no mantenía una postura correcta, pero es que ni con esas mejoraba. Decidí ir a una fisioterapeuta de mi pueblo y mejoraban los dolores dos días, no más, fue entonces cuando decidí documentarme.

Para mí, hay una serie de pilares básicos para prevenir y tratar dolores provocados por nuestra práctica: ejercicio, estiramiento, ergonomia postural y ergonomía de nuestro área de trabajo.

Los dolores no han desaparecido por completo, pero si que se han minimizado drásticamente, no me imposibilitan realizar mi trabajo, y visto economicamente mi práctica es más rentable en tanto soy capaz de desarrollar mi actividad sin merma física alguna, salvo a última hora de la tarde como es normal.

La endodoncia es una especialidad que requiere de una actividad muscular de bajo nivel durante un largo periodo de tiempo, esto hace que los grupos musculares en cuestión presenten un menor riego sanguíneo con la consiguiente liberación de metabolitos procedentes del éstasis, que estimula las terminaciones nerviosas de la zona provocando dolor muscular y articular.

El hombre desde sus inicios ha desempeñado actividades dinámicas (correr, saltar, …en fin moverse), por eso nuestro cuerpo no está hecho para estar durante largos periodos de tiempo con una contracción mantenida de bajo nivel, en ocasiones en una posición incluso incorrecta. De ahí la elevada incidencia de dolores de espalda, cuello, hombros, brazos y manos, entre otros, que padece el dentista, y el endodoncista en particular.

Está demostrado científicamente los beneficios de la actividad física moderada en la vida del dentista. Tenemos que hacer aquello para lo que nuestro cuerpo se ha creado: movernos. En esta época en la que tenemos tantos avances para todo; nos vamos al trabajo en coche o en moto, subimos a nuestra casa en ascensor, los pisos son tan pequeños que no hace falta movernos mucho….y para colmo tenemos la clínica preparada para hacer nuestro trabajo sin movernos.

Por eso, propongo un estilo de vida diferente, intentar si se puede ir andando o en bicicleta, subir las escaleras siempre que sea posible, desempeñar algún tipo de actividad física en nuestros ratos libres (da igual, lo importante es moverse). Esto fuera de la clínica, pero en la clínica y aunque le dedicaré algún artículo en particular, lo importante es sesiones no más de media hora, y en el caso de hacerlas de 1 hora o más, procurar tomarnos varios minidescansos y estirar (mientras el/la auxiliar aspira, mientras tomamos alguna radiografía,…), la idea es moverse.
Aunque cualquier práctica deportiva es buena, yo recomiendo hacer footing, vamos, correr de toda la vida. Tiene las tres B´s (Bueno, Bonito y Barato).

Intenta correr en un parque donde haya tierra o césped, o bien en una cinta para correr, lo importante es que no lo hagas sobre asfalto, salvo que te prepares una maratón.

Sólo necesitas ropa deportiva y unas buenas zapatillas (de esta manera las lesiones articulares producidas por el impacto continuo al correr serán menores). Si quieres ir más allá, cómprate un mp3, unos cascos para correr (si no se saldrán de las orejas) y una música que te ponga en marcha.

También puedes comprarte un pulsómetro (en Decathlon los hay bien baratos), calcular tu Frecuencia Cardiaca Máxima ( 220 – Tu Edad) y poner en el pulsómetro el 60 % de ese valor (para el que no ha realizado ningún ejercicio desde hace tiempo), el 70 % (nivel medio) o el 80 % (nivel alto).

Recuerda estirar minuciosamente todos los grupos musculares, desde tobillos hasta cuello antes y después de correr, dedícale tiempo al estiramiento posterior a correr, verás que relajante.

Corre de 3 a 5 días por semana, durante 30 minutos y verás los beneficios en poco tiempo.

En cualquier caso, como toda actividad deportiva, es recomendable una prescripción médica primero, ya que hay casos en los que no nos será posible realizar dicha actividad.

Se ha demostrado que correr disminuye la presión arterial, mejora la capacidad aeróbica, disminuye la probabilidad de aparición de acccidentes cardiovasculares, previene la diabetes y la osteoporosis, entre otras afecciones.

Además de esto y de que previene y trata dolencias musculoesqueléticas relacionadas con nuestra práctica, también es capaz de disminuir el estrés que nuestro trabajo crea sobre nosotros.

Espero les haya gustado tanto como a mí, y recordad que lo más importante es moverse.

enero 4, 2015

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